miércoles, 5 de octubre de 2016

Los Hermanos Wildpret y el Hotel Taoro

Narro en esta crónica, la faceta hotelera desarrollada por los Hermanos Wildpret, quienes a la par que compraron e instalaron el Thermal Palace en la Playa de Martiánez en 1912, dos años después, es decir en 1914, arrendaron el Hotel Taoro a la comunidad de bienes que lo regentaba. Supongo que pensaron que arrendar el Hotel Taoro podía ser un excelente complemento para sus negocios que no pasaban por su mejor momento, pero tampoco esto fue una buena solución para sus problemas, tal como veremos en esta crónica, pues el estallido de la Primera Guerra Mundial hizo entrar en crisis las dos más importantes y cuantiosas inversiones que habían hecho los Hermanos Wildpret, el Thermal Palace, tal como conté en las crónicas anteriores, y el Hotel Taoro, cuyas vicisitudes paso a narrar.
Después de ostentar, durante un cierto número de años la administración del lujoso Hotel Taoro, Gustavo Wildpret fue nombrado Presidente de la primera Asociación Hotelera de Tenerife, que se reuniría para sus sesiones, veces en nuestro pueblo, concretamente en el Thermal Palace, veces en Santa Cruz.
The English Grand Hotel y el Grand Hotel Humboldt-Kurhaus
No es este el momento adecuado para trazar las vicisitudes experimentadas por el Hotel Taoro desde su construcción, llevada a cabo por la Compañía Taoro, entre los años 1888 hasta 1893, hasta el momento en que es arrendado por los Hermanos Wildpret, y por ello sólo nos ocuparemos de esta última etapa. 
                                    The English Grand Hotel 
The Grand Hotel. Puerto de la Orotava. Reproducción M. Díaz Febles
Baste decir que el hotel empezó su andadura como “The English Grand Hotel” (1888-1905), pasando luego por un periodo de arrendamiento hecho a la compañía alemana Kurhaus Betriebs Gesellschaft (1905-1913), lo que provocó el cambio de nombre del hotel, que pasó a llamarse “Grand Hotel Humboldt-Kurhaus”.
Añadir leyenda

Grand Hotel Humboldt-Kurhaus. Folleto de propaganda. Reproducción M. Díaz Febles
Anunciado del Grand Hotel Humboldt publicado en La Prensa.
En 1909, por el reiterado incumplimiento de los compromisos de pago de esta última compañía, se inició un largo y ruidoso pleito que  terminó en 1913, devolviendo el hotel a manos de sus propietarios, los poseedores de las acciones de la Compañía Taoro.
El arrendamiento del Hotel Taoro
Los hermanos Gustavo y Guillermo Wildpret Duque, se hicieron cargo del Hotel Taoro en 1914, pero el desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial meses más tarde, concretamente en julio de 1914, supuso un mazazo importante a los negocios de la familia, pues sus dos grandes empresas, una propia, el Thermal Palace, y otra arrendada, el Gran Hotel Taoro, pasaron por momentos de gran dificultad económica durante los años 1914-1919, que duró el periodo bélico.
 
                                             Vista del Jardín del Hotel Taoro. Reproducción M. Díaz Febles

En las circunstancias anteriormente comentadas se comprende que la caída brutal de ingresos del Thermal Palace y del Gran Hotel Taoro, conjuntamente con las inversiones realizadas para poner en marcha estos establecimientos, provocaron una pésima situación económica a los Hermanos Wildpret, quienes lograron convencer a los accionistas del Hotel Taoro, a cuyo frente figuraba Carlos J. R. Hamilton Monteverde, para que se condonase la renta que pagaban a la compañía durante los años que durase el conflicto bélico, lo que sin duda fue un alivio a la delicada situación económica que atravesaban.
Tras la contienda costó mucho recuperar el número de pasajeros que visitaban las islas, y para dar una imagen de su caída, comento que en el periodo prebélico 1909-1913, visitaron la isla 155.000 pasajeros y que sólo en 1924, se alcanzó una cifra hasta cierto punto cercana, pero sensiblemente inferior, de 95.000 pasajeros. 
Una estrategia que utilizaron los Hermanos Wildpret para poder administrar conjuntamente el Thermal Palace y el Hotel Taoro, fue colocar en los años veinte a Enrique Talg Schulg (1894-1962) [1], un hombre que tenía gran experiencia en la hostelería, como persona de confianza para llevar la gestión de este último hotel.
Se intentaba además incentivar a la clientela del Hotel Taoro a utilizar la instalaciones del Thermal Palace, con el señuelo de tomar baños de mar en la Playa de Martiánez y almorzar en el comedor del Thermal, en lugar de hacerlo en el del Hotel Taoro, sin coste adicional, pues este almuerzo era equivalente al que habían abonado por su estancia en el hotel.
He podido rescatar un anuncio en inglés de 1923 en el que se publicitaban conjuntamente ambas instalaciones. Vemos que se anunciaba en inglés de que el Hotel Taoro estaba abierto todo el año, continuando en español señalando que tendría precios reducidos durante el verano. Inmediatamente después, venía el anuncio del Thermal Palace, indicándose que era un balneario, con Bar Americano, Tés, etc., lo que suponía una estrategia publicitaria para promocionar conjuntamente ambos establecimientos, que como indiqué anteriormente, estaban regidos por los Hermanos Wildpret [2].
Anuncio conjunto del Grand Hotel Taoro y el Thermal Palace publicado en el periódico La Prensa.
La actividad del Hotel Taoro bajo el arrendamiento de los Hermanos Wildpret, se mantuvo sin interrupciones en una primera etapa que abarcó desde 1914 hasta 1929, es decir, quince años. Durante este periodo se crea la Asociación de Hoteleros de Tenerife, en la que como es lógico debía jugar un papel importante el gerente del más importante establecimiento hotelero de la isla, que sin ninguna duda, en aquel momento, era el Hotel Taoro.
La Asociación de Hoteleros de Tenerife
         Los intentos de crear una Asociación o Comité para el Fomento del Turismo en nuestra isla, datan de comienzo de los años 20 del pasado siglo XX. Así, en un artículo publicado en el periódico El Heraldo de La Orotava, que no he podido consultar, pero que afortunadamente fue repetido por la Gaceta de Tenerife, se insistía sobre este punto, haciendo hincapié en que tenía como base una carta de un lector, en la que en otras cosas se afirmaba:”Un respetable señor que en todos momentos ha dado pruebas de amor a nuestro pueblo, nos manifiesta en atenta y amable carta, que debiéramos insistir por que se lleve a cabo la constitución inmediata de una Sociedad o Comité de Turismo, el cual tenga representación en todos los congresos de aproximación hispano francesa que se celebran periódicamente en diversas poblaciones de España y Francia.
        Estima la aludida persona que dicha sociedad debe formarse en este Valle de la Orotava, indicándonos a la vez, los siguientes señores que desde luego podrían pertenecer a su Junta Directiva: D. Bernardo Benítez de Lugo, D. Gustavo y D. Guillermo Wildpret, D. Ignacio Llerena, D, Juan González Sanjuán, el Marqués del Sauzal, D. Alfredo Pérez Carballo, D. Vicente Cartaya, D. Vicente Miranda Perdigón, y un representante del Heraldo de la Orotava, sin perjuicio de que se considera conveniente añadir otras personas que ostenten cargos oficiales”.
        Añadía el comunicante de El Heraldo lo siguiente:”Que una vez constituido el expresado Comité, se adhiera a aquellos congresos y designe su representante en la próxima asamblea que se verificará en Biarritz, para que el inmediato congreso se celebre en nuestro Valle,”  y añadía que no había “ningún lugar más adecuado que el Grand Hotel Taoro”. El artículo terminaba con el siguiente comentario:”poco tenemos que añadir a las anteriores manifestaciones, que acogemos con entusiasmo, y sólo nos permitimos rogar al Sr. Wildpret (D. Gustavo), que tanto ha trabajado a favor del turismo en nuestro país, que protegiendo con el cariño que el siempre pone en esta clase de asuntos la idea, se sirva convocar a próxima reunión en el Grand Hotel Taoro a las personas indicadas, a fin de conseguir la formación de esa indicada Sociedad que tan buenos resultados ha de rendir generalmente” [3].
 Sólo medio año después, concretamente, en febrero de 1922, el periódico La Prensa publicaba la noticia de haber recibido un ejemplar del reglamento por el que habría de regirse la nueva sociedad denominada Asociación de Hosteleros de Tenerife, que tenía su domicilio social en el edificio del Thermal Palace del Puerto de la Cruz. 
  Según la crónica del periódico, el citado reglamento comenzaba definiendo cuáles eran los objetivos principales de la mencionada asociación, que no eran otros que fomentar el turismo en nuestro país, procurando el desarrollo y engrandecimiento de su industria y por ende, de nuestra isla. También se incluía el velar por el buen nombre de nuestra tierra, propagando sus bellezas por el extranjero a través de la creación de organismos de información de cosas útiles y gratis para los viajeros, trabajar por el mayor perfeccionamiento de los hoteles, de los medios de comunicación y con carácter general, de todo aquello que pudiese redundar en la mayor comodidad y atractivo para los turistas.
            Otros puntos del reglamento eran, solicitar de los poderes públicos aquellas mejoras que se creyeran convenientes para desarrollar y engrandecer la industria turística y con carácter general, todo aquello que pudiera beneficiarla. Finalmente, se añadía, que se intentaría ayudar en cuanto fuera posible a los organismos ya  creados en España y muy especialmente en esta provincia, tales como los Sindicatos, Comités y Comisaría Regia de Turismo y a aquellos que se creasen con idéntico fin en estas islas [4].
  He encontrado una cita para celebrar una Junta general de la Asociación de Hoteleros de Tenerife el día 17 de diciembre de 1922, en el local del Thermal Palace, convocada por su secretario Francisco Dorta, con el visto bueno del presidente Gustavo Wildpret Duque, con el único fin de renovar la Junta Directiva de la sociedad, tal como estaba determinado en el artículo 19 de los estatutos de dicha asociación [5]. 
   La Gaceta de Tenerife también se hízo eco de la creación de esta asociación, añadiendo que la componían los dueños, copropietarios, gerentes, directores o representantes de hoteles, fondas, casa de huéspedes y establecimientos análogos, y cuyo principal objetivo era el fomentar el turismo en la isla. Se indicaba la composición de la Junta Directiva elegida para 1922, que era la siguiente: Presidente Gustavo Wildpret Duque, Vicepresidente C. H. Trenkel, Contador J. M. Koornchild, Secretario Francisco Dorta y Vocales, Guillermo Camacho, Ramón Matías Izquierdo y Bruno Pérez Cabrera. El domicilio social de la organización estaba en el Thermal Palace del Puerto de la Cruz y celebraría sus juntas generales, alternativamente en Puerto de la Cruz y Santa Cruz [6]. 
  El hecho de figurar Gustavo Wildpret como presidente de la Asociación de Hoteleros se debía con toda seguridad, al hecho de ser gerente del mayor y más importante establecimiento hotelero de la isla, es decir, del Hotel Taoro del Puerto de la Cruz, debiendo asimismo resaltarse que en la Junta Directiva anterior, figuraban tres personas relacionadas con la hostelería de nuestro pueblo, concretamente, su Presidente Gustavo Wildpret, el Vicepresidente C. H. Trenkel, que por aquellos años llevaba el Hotel Martiánez y el Contador, J. M. Koornchild, que se hallaba al frente del Hotel Monopol. Este hecho permite darse cuenta de la importancia que tenía nuestro pueblo en el mundo turística de aquel entonces.
Gustavo Wildpret Duque (1862-1936), primer presidente de la Asociación Hotelera de Tenerife. 
                                                Reproducción M. Díaz Febles
            Al año siguiente de 1923, también en otra sesión que fue celebrada en la misma instalación anteriormente citada, se convocó una junta general con un único punto en el orden del día, consistente en un debate sobre la propuesta de ingreso de la asociación tinerfeña en la Asociación General de Hoteleros de España. También se incluía la conveniencia de discutir el editar un Folleto-Guía sobre la isla de Tenerife. La noticia terminaba con un aplauso del periódico por esta iniciativa y un llamamiento solicitando a los principales municipios de la isla de Tenerife, entidades oficiales y comercio en general, para que apoyasen a dicha Asociación.

Fachada norte del Hotel Taoro. Reproducción M. Díaz Febles
             El 29 de agosto de 1923 se celebró junta general extraordinaria en el Thermal Palace con el siguiente orden del día:1º) Elección del cargo de contador por fallecimiento de su titular J. Knornschild 2º) Acordar el ingreso de la asociación en la General de Hoteleros de España 3º) Resolver sobre la publicación del folleto guía de la provincia de Tenerife 4º) Manifestaciones de los señores socios [7].

Vista del jardín y de la fachada sur del Hotel Taoro. Foto de autor desconocido
El incendio del  Hotel Taoro
  El Hotel Taoro fue un referente en la actividad turística de Tenerife en particular y de todo el Archipiélago en general, desde su construcción e inauguración en 1898. Los Hermanos Wildpret tuvieron arrendado el Hotel Taoro a la sociedad propietaria a partir de 1914, y durante un largo periodo de años, que comprende desde 1914 hasta 1929, el hotel fue marchando con sus lógicos altibajos, pero tampoco puede decirse que fuera un negocio excesivamente próspero.
 Las cosas empeoraron mucho a partir del mes de mayo de 1929, tal como voy a narrar a continuación, pues en la madrugada del día 10 de mayo del citado año, se produjo un grave incendio que destruyó dos de los tres cuerpos de que se componía el Hotel Taoro. Conocemos con cierto detalle lo sucedido por la crónica del periódico El Progreso, que usaremos libremente para describir como fueron sucediéndose los hechos.
 La primera persona en darse cuenta del incendio fue la señora de D. Adolfo Wildpret, cuya familia se hallaba alojada en el citado hotel. La citada señora se despertó de madrugada al oír un gran ruido, que en principio le pareció debido a la caída de un cuerpo muy pesado. Alarmada por el ruido citado, se levantó de su la cama y fue a indagar de donde provenía el estrépito, viendo con el susto y la alarma que podemos imaginar, que era debido a la caída de un pesado armario, el cual se derrumbó al faltarle sus patas, que habían sido destruidas por las llamas.
         La señora al ver el incendio que se había desatado, empezó a dar voces pidiendo auxilio, despertando así al resto de la familia, que pernoctaba en el hotel. Bien pronto comprendieron que estaban asistiendo a un voraz incendio y el propietario del establecimiento Gustavo Wildpret, que se hallaba alojado en el hotel con parte de su familia, trató infructuosamente junto con ésta, de apagar las llamas, pensando equivocadamente que entre todos podrían conseguirlo.

Fachada norte del H. Taoro en la mañana siguiente al incendio. Foto reproducida por M. Díaz Febles
 Sin embargo, poco tiempo después, comprendieron que sus esfuerzos eran inútiles y que el incendio, en lugar de ir a menos, se agrandaba y amenazaba así con destruir todo el edificio y poner en grave riesgo sus vidas y la de los pocos huéspedes que se encontraban alojados en él. En ese momento, abandonaron sus intentos de sofocar por sí mismos el incendio, despertaron a los escasos seis huéspedes que dormían tranquilamente en el hotel y pidieron socorro.

Jardín central y fachada sur del H. Taoro, en la mañana siguiente al incendio. Reproducción M. Díaz Febles
            Se cree que el fuego comenzó en la cocina del hotel, donde se había estado trabajando hasta bien avanzada la noche preparando toda la repostería que iba a servirse en un lunch, que al día siguiente estaba previsto ofrecer a los turistas del vapor británico Avoceta, de la Compañía Yeoward, que se hallaba fondeado en Santa Cruz y que esa misma mañana tenían previsto salir en dirección al Puerto de la Cruz. La cocina del hotel se hallaba situada en el sótano, justo en la esquina que formaban las alas izquierda y central del edificio y se cree, que el fuego de los hornos de la cocina pudo prender en alguna de las maderas cercanas, lo que provocó se iniciara el incendio. Debido a la situación de la cocina, que se hallaba en el sótano del edificio, el incendio no fue advertido hasta pasado un cierto tiempo, lo que permitió que el fuego alcanzase una considerable fuerza y extensión.
Los huéspedes del Hotel Taoro
             Alarmados por las voces de socorro de los miembros de la Familia Wildpret, se empezaron a levantar los huéspedes, que al darse cuenta de la cercanía y proporciones que había tomado el incendio, abandonaron rápidamente sus habitaciones, saliendo al exterior del hotel con sólo las ropas con que dormían, sin tener tiempo siquiera para recoger sus pertenencias.
              El hotel sólo tenía en ese momento seis huéspedes y entre ellos se encontraba un matrimonio alemán, siendo el esposo un rico propietario de Frankfurt, que a su vez era el dueño del periódico La Gaceta de Frankfurt. Este matrimonio sólo pudo salir con lo que tenían puesto para dormir y se dio el caso, de que entre las pertenencias que perdieron en el incendio, se hallaba un collar valorado en 10.000 marcos.   
La ayuda exterior        
           Alertados por las llamadas de auxilio, al lugar del incendio acudió una pequeña bomba del Puerto de la Cruz, que por su reducido tamaño no lograba sofocar el incendio, que ya había adquirido unas proporciones considerables. También de la vecina Villa de la Orotava acudieron dos bombas con el personal necesario, al frente del cual estaba el concejal de servicio del ayuntamiento de esa localidad D. Juan Padrón Bethencourt, que prestaron un servicio más eficaz, lográndose así cortar el avance del incendio, que amenazaba con extenderse hacia el pabellón situado a la derecha, que fue el único que quedó a salvo. Los otros dos fueron pasto completo de las llamas y de ellos sólo quedaron las paredes calcinadas y arruinadas, escombros y las vigas.
 También se solicitó ayuda a Santa Cruz, desde donde acudió la bomba del ayuntamiento capitalino, con su dotación de bomberos acompañados por el Teniente de Alcalde, el Sr. Ravina, que comenzó a trabajar sobre las seis y media de la madrugada. Igualmente, acudió al lugar del siniestro la bomba de la Comandancia de Artillería, con varios soldados que se hallaban bajo el mando de un oficial, comenzando a funcionar esta última bomba, momentos después de la anteriormente citada.
  Igualmente se telefoneó a Santa Cruz demandando auxilio y momentos después de las tres de la madrugada partió en un camión hacia el Puerto de la Cruz la bomba del ayuntamiento, con el personal necesario y el teniente de alcalde Sr. Ravina. En otro camión también fue transportada al lugar del siniestro la bomba de la Comandancia de Artillería con varios soldados al mando de un oficial. La bomba del ayuntamiento empezó a funcionar hacia las seis y media de la mañana y momento después la de Artillería.
  Al lugar del siniestro acudieron múltiples autoridades civiles entre las que cito, al Presidente del Cabildo Insular Sr. La Roche Aguilar, el farmacéutico de La Orotava D. Saturio Fuentes y, entre otros, el Presidente de la Mancomunidad del Valle de la Orotava, Sr. Rafael Machado Llarena.      
Las pérdidas y los seguros
           Según las informaciones obtenidas en la prensa, el Hotel Taoro estaba totalmente asegurado en la Compañía Guardián, por una cantidad de medio millón de pesetas, importe que fue sensiblemente inferior a las pérdidas totales sufridas en el siniestro del hotel, que además en la temporada pasada, había sido reformado y mejorado en sus servicios      
           A las pérdidas del edificio siniestrado, había que añadir que Gustavo Wildpret tenía adquirida una importante cantidad de mercancía para las comidas que se servían diariamente, que se estimó en torno a las 30.000 pesetas y que lamentablemente, no estaban aseguradas.
         Este relato ha sido confeccionado tomando como base sustancial las noticias que sobre el siniestro dieron los periódicos tinerfeños, que como es bien sabido eran La Prensa, La Gaceta de Tenerife y el Progreso, que en los sustancial, como no podía ser de otra forma, coinciden en la narración de los hechos [8] [9] [10] .
Los accionistas del Hotel Taoro
         En el momento del incendio el número de accionistas propietarios del Hotel Taoro era de cincuenta y cinco, figurando entre ellos, los Señores de Hamilton, los herederos de Jorge Pérez, los hermanos Juan y Nicolás Martí Dehesa Moene, los hermanos Sixto, Felipe, Víctor, Juan y Francisco Machado, los herederos de Pedro Mendizábal, así como los de Ricardo Ruiz Aguilar. Igualmente poseían acciones los herederos de Arturo Pring, que habitualmente residían en Inglaterra y los señores Gallwey de los Estados Unidos. La Comisión Administrativa que funcionaba en el momento del incendio estaba formada por Juan Martí Dehesa, Carlos Hamilton, Tomás Reid y Juan Galán [11].
Huéspedes ilustres del Hotel Taoro
          Durante los años de funcionamiento de sus instalaciones pasaron por este hotel numerosos huéspedes distinguidos, unos por ser miembros de la realeza, otros por políticos nacionales y extranjeros bien conocidos, así como una pléyade de anónimos visitantes que lo visitaron y disfrutaron de sus instalaciones.
             Como un pequeño recordatorio mencionaré, unos pocos de sus ilustres visitantes de algunos de los cuales he podido conseguir testimonios gráficos y así, entre los miembros de la nobleza tenemos al rey Leopoldo de Bélgica, el rey Alberto de mismo país, así como su hijo el Príncipe Leopoldo. También lo visitó el Príncipe de Mónaco y la esposa del príncipe heredero de Alemania, así como el rey Alfonso XIII, al Gran Duque Nicolás de Rusia, el Príncipe Enrique de Prusia, el Gran Duque de Mackemburgo, los Duques de Kent, etc.

Visita de S. M. Alfonso XIII al Hotel Taoro. 1906. Foto de autor anónimo
“Rueda amorosa” construida por Marcos Baeza Carrillo para la recepción a  S. M Alfonso XIII. 1906.  
                                                                Foto M. Baeza Carrillo
Cartel de recibimiento a Alfonso XIII hecho por la colonia inglesa en el Parque Taoro. 1906. 
                                               Foto de autor desconocido
           En el mundo de la política española podemos citar entre otros visitante del Hotel Taoro, a los generales y dictadores españoles Miguel Primo de Rivera quien visitó el Taoro en 1928 y Francisco Franco Bahamonde, quien lo hizo en 1950.

El General Miguel Primo de Rivera en el Hotel Taoro. 1928. Foto de autor desconocido

Los Duques de Kent, saliendo del H. Taoro. Detrás, llevando sus abrigos D. Enrique Talg Schulz. 1938. 
                                                                   Foto de autor desconocido
  En la crónica siguiente daremos cumplida noticia de las vicisitudes por las que atravesó
el Hotel Taoro en los años siguientes al incendio, hasta volver a reabrir sus pertas al público.


[1]       Enrique Talg Schulg (1894-1962) trabajó desde muy joven en la hostelería española. Primero en Madrid en el Hotel Palace, luego en Mondariz (Pontevedra), y posteriormente en Tenerife donde arrendó el Hotel Quisisana hasta su cierre en 1938. Desde los años 20, colaboró estrechamente con los Hermanos Wildpret en la administración del Hotel Taoro. Posteriormente fue arrendatario del Hotel Taoro y finalmente construyó el Hotel Tigaiga en 1959, cuya dirección llevan actualmente sus hijos.

[2]       La Prensa, 24-VI-1923, nº 4237.

[3]       Gaceta de Tenerife, 30-VI-1921, nº 3455.

[4]       La Prensa, 7-II-1922, nº 3860.

[5]       La Prensa, 16-XII-1922, nº 4075.

[6]       Gaceta de Tenerife, 22-II-1922, nº 3644, pg. 3.

[7]       La Prensa, 23-VIII-1923, nº 4.292.

[8]        La Prensa, 10-V-1929, nº 3995.

[9]       Gaceta de Tenerife, 10-V-1929, nº 4856.

[10]     El Progreso, 9-V-1929. nº 7238.

[11]     La Prensa, 10-V-1929, nº 3996.

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