miércoles, 18 de enero de 2017

Las Avenidas de la Zona de Martiánez

     La urbanización de la llamada Zona de Martiánez, que como es bien sabido se hallaba totalmente ocupada por cultivos de plataneras,  exigió una racionalización en el trazado de nuevas vías, pues de lo contrario los solares interiores hubieran quedado sin salida al exterior y su valor hubiese sido casi nulo. Para solucionar este tema, se diseñó la construcción de tres nuevas vías que complementasen la Avenida de Colón y comunicasen rápida y fácilmente entre sí, todas las partes de los antiguos Llanos de Martiánez.
        Las primeras en construirse fueron las Avenidas Obispo Pérez Cáceres y Venezuela, que permitieron comunicar la zona norte, es decir, la más próxima a la costa, con la sur, que corresponde a la inmediata al Barranco de Martiánez, y eso pudo hacerse abriendo la Avenida de Venezuela, que empieza en las cercanías del Hotel Valle Mar, atraviesa la por entonces llamada Avenida Central, es decir, la actual Familia Bethencourt Molina, para desembocar finalmente en la Avenida Aguilar y Quesada. Posteriormente se trazó la Avenida del General Franco, que como sabemos después de la democracia cambió su denominación a Familia Bethencourt Molina y asimismo se amplió en una calzada el Paseo Aguilar y Quesada, popularmente conocido como Paseo de las Palmeras.

          El trazado y la construcción de todas estas vías no estuvo exento de conflictos y polémicas entre el ayuntamiento portuense y algunos de los propietarios de los terrenos que fueron expropiados, y pagados según una tasación efectuada por los peritos municipales. En la crónica comentamos algunos de estos aspectos.
La amenaza de expropiación de los Llanos de Martiánez
          En una sesión del ayuntamiento portuense celebrada el 28 de diciembre de 1960, el alcalde Isidoro Luz Cárpenter dio a conocer a los concejales asistentes, que los propietarios de los llamados Llanos de Martiánez,  estaban procediendo a la venta de los solares que daban a las vía en proyecto, y muy particularmente a la Avenida Central de los Llanos de Martiánez (la actual Familia Bethencourt y Molina y antigua General Francisco Franco), sin que se hubiese llevado a cabo la parcelación y urbanización preceptiva de la finca en cuestión ordenada por el ayuntamiento.
 Según el citado alcalde, este hecho estaba creando problemas al progreso urbanístico de la ciudad, por lo que el ayuntamiento tomó el acuerdo de suspender las licencias de obras que se solicitasen en lo sucesivo en el Sector de Martiánez, mientras no se llevase a cabo, la urbanización de las vías públicas, la total parcelación de los terrenos y el estudio de la densidad de población, por no reunir dichos terrenos las condiciones exigidas en el Art. 63 de la Ley del Suelo.
            Este acuerdo, había sido notificado en el momento y la  forma adecuada a los propietarios de los terrenos a urbanizar, los hermanos Sebastián y Pedro Fernández Perdigón, pero estos, según el informe del alcalde, no habían dado principio a las urbanizaciones que procedía hacer, ni siquiera, a la parcelación que debía ser aprobada por el ayuntamiento, por lo que se propuso al pleno municipal que se tomasen los debidos acuerdos, para que se hiciese de una vez por todas la urbanización del Polígono de Martiánez.
 Ante este contundente informe del alcalde, el consejo municipal acordó por unanimidad, conceder un plazo improrrogable de tres meses a los propietarios del Polígono Martiánez, que comprendía los terrenos que ocuparía la Avenida Central, circunscritos por dicha Avenida, la Explanada de Martiánez, el Paseo de Aguilar y Quesada y la calle de Calvo Sotelo (actual La Hoya), para que presentasen la redacción de los oportunos proyectos, comenzasen las obras de urbanización, y sometieran a aprobación la parcelación preceptiva realizada, circunstancias sin las cuales no que sería legal la venta de parte de estos terrenos en concepto de solares, según disponía la Ley del Suelo. Asimismo, se decidió que por parte del arquitecto municipal se empezasen a redactar los trabajos necesarios, inclusive los proyectos para preparar la labor de la futura expropiación de este polígono, si sus propietarios no hacían las urbanizaciones ni la parcelación del terreno en cuestión.
Igualmente, se trató de que caso que prosiguiese la situación de inactividad de los propietarios de la zona, se considerase la posible expropiación del citado Polígono de Martiánez, por aplicación del Art. 52 de la Ley de Expropiación Forzosa, caso de que los  propietarios persistieran en su actitud de no cumplir las condiciones estipuladas. Si así lo hiciesen, automáticamente, se enviaría el expediente que se formase al Ministerio de la Vivienda para la declaración de urgencia y para estar preparados ante tal posibilidad, se mandó elaborar un presupuesto ordinario, para hacer frente a la posible expropiación de los citados terrenos del Polígono de Martiánez.
Finalmente, el pleno municipal acordó notificar este acuerdo a los propietarios de los terrenos afectados, añadiendo que se les haga conocer tanto por comunicación privada, como también públicamente, mediante impresión de los pertinentes anuncios en los periódicos de la isla, de los acuerdos del 28 de diciembre de 1960 y de fecha 27 de febrero de 1961, a efectos de de informar a la opinión pública de las consecuencias que podrían padecer al adquirir terrenos que no cumpliesen las condiciones de edificabilidad en los Llanos de Martiánez y en caso extremo, que podría llegarse a efectuar la posible expropiación del citado Polígono.
               Plataneras de los Llanos de Martiánez. Autor anónimo.
Ante la contundencia del acuerdo adoptado, así como de su difusión en la prensa escrita, los hermanos Fernández Perdigón pusieron manos a la obra y comenzaron a realizar todos los trabajos necesarios para llevar a cabo la parcelación de su finca de Martiánez, hecho que una vez llevado a cabo, puso fin a la polémica suscitada debido a las trabas puestas por los propietarios.
            A continuación comento sucintamente las nuevas vías abiertas en la Zona de Martiánez.
Avenida de Venezuela
         Como es bien conocido de todos, se conoce con el nombre de Avenida de Venezuela al tramo de calle que partiendo de la Avenida de Colón, a la altura del Hotel Valle Mar, comunica esta avenida con la Bethencourt y Molina, desembocando en el tramo más bajo de la Avenida de Aguilar y Quesada.
           El nombre impuesto a la vía fue acordado en una sesión celebrada el veintiséis de octubre de 1960, en la que el alcalde portuense D. Isidoro Luz Cárpenter se dirigió a los miembros de la corporación manifestando que:”entre los actos a celebrar en esta ciudad el próximo día doce del mes de octubre con motivo de la Fiesta de la Raza y de la Hispanidad, figura uno dedicado a la República hermana de Venezuela país éste que en el que, desde hace siglos han tenido favorable acogida todos los hijos de este archipiélago canario que a él han emigrado. Muchos de los venezolanos ilustres que han brillado como excelentes políticos, militares, y hombres de ciencia y de las artes, tienen su ascendencia en estas Islas, y de manera especial en el Puerto de la Cruz. Se puede citar algunos de ellos que han llegado a ostenta en diferentes ocasiones el más alto cargo en aquel país como es el de Presidente de la República, Por ello estimo, que aprovechando la celebración de los actos conmemorativos de la Fiesta de la Raza y de la Hispanidad y para perpetuar la memoria de tan insignes hijos, descendientes de familias de esta ciudad, así como para estrechar los lazos de amistad y fraternidad con la República Venezolana, propongo que demos el nombre de Calle de Venezuela a la nueva vía de la Urbanización del Sector de Martiánez, que partiendo de las inmediaciones del Hotel Valle Mar, una la Avenida de Colón con la Avenida Central”.

        Panorámica aérea de las Avenidas de Martiánez. Autor anónimo
      El Excmo. Ayuntamiento portuense en pleno, después de breve deliberación, acordó por unanimidad designar con el nombre de “Calle de Venezuela” a la nueva vía de la urbanización del Sector de Martiánez, ya citada. 
             Avenida de Venezuela. Autor anónimo
            En la redacción del acta de la sesión donde se dio nombre a la Avenida de Venezuela, la vía es citada como “Calle de Venezuela”, pero ignoro si hubo otro acuerdo posterior corrigiendo la redacción o si por el contrario, no es coincidente el nombre dado en al acta por el secretario y el impuesto a la vía en cuestión. Desde hace muchos años esta vía es conocida como “Avenida de Venezuela” y como tal aparece rotulada, aunque no he encontrado constancia de este acuerdo en las actas municipales.
Panorámica aérea de Martiánez. Autor anónimo.
El trazado de esta vía tenía como objeto descongestionar el tráfico de la Avenida de Colón, proporcionando con ella, una salida alternativa y rápida de la Zona de Martiánez a aquellos vehículos que no querían recorrer totalmente la casi siempre congestionada Avenida de Colón, a la par que su construcción permitía la racional utilización de los solares procedentes de la antigua plataneras de los llamados Llanos de Martiánez, que durante finales del siglo XIX pertenecieron a Francisco García Gutiérrez y que posteriormente ya en el siglo XX pasaron a ser propiedad de los ya citados hermanos Pedro y Sebastián Fernández Perdigón.  
Avenida del Obispo Pérez Cáceres
         Es bien sabido por todos, que con este nombre se designa la calle abierta frente al Lido San Telmo y el Hotel Las Vegas, que comunica la Plaza de los Reyes Católicos, con el Paseo de Aguilar y Quesada. En realidad, su construcción se llevó a cabo en dos fases, haciéndose primero el tramo que comunicaba la Plaza de los Reyes Católicos con la avenida central, para más tarde prolongarla hasta llegar al citado Paseo de Aguilar y Quesada.
            Se utilizó para construirla el viejo Callejón de San Carlos, que arrancaba desde la calle de La Hoya hasta la Plazoleta de San Telmo. Ya comenté en una crónica anterior, que en este callejón se hallaba la entrada posterior de la casa de comidas de Dª Carmen Izquierdo García y un molino de gofio.
Plazoleta de San Telmo y Callejón de San Carlos. Foto cedida por B. Cabo Ramón
El objetivo fundamental perseguido con la apertura de esta vía, fue proporcionar una alternativa tanto para la salida como para la entrada a la Avenida de Colón, sin tener que acceder a través del Paseo de Aguilar y Quesada.
                          Avenida Obispo Pérez Cáceres. Autor anónimo
Ampliación de la Avenida de Aguilar y Quesada
         Como es bien conocido las Islas Canaria han pertenecido a la Corona Española desde  finales del siglo XV, pero nunca, a lo largo de este periodo de más de cuatro siglos, ningún monarca español había pisado territorio canario. Hubo que esperar hasta el siglo XX, concretamente hasta 1906, para que se hiciese realidad la primera visita de un Rey de Españas a las Islas Canarias. Este rey fue Alfonso XIII (1886-1941) y para llevar a cabo la preparación de su visita, se desplazó a las islas en 1905, el por entonces ministro de Marina Eduardo Cobián y Roffignac (1857-1918).    
Eduardo Cobián y Roffignac (1857-1918).Tomada de Wikipedia
      En honor a la visita del anteriormente citado ministro, el por entones recién plantado y popularmente llamado Paseo de las Palmeras, fue denominado Paseo de Eduardo Cobián. El nombre popular de esta vía se debe a la gran plantación de palmeras realizada por el gran canario Domingo Aguilar y Quesada (1834-1914), que por entonces era concejal del ayuntamiento portuense y ostentaba asimismo un importante cargo en el Hotel Taoro. 
A su fallecimiento, ocurrido en 1914, el ayuntamiento portuense, para honrar su memoria, decidió dar su nombre al citado paseo, aunque aun hoy sigue siendo conocido y denominado popularmente como Paseo de las Palmeras.  En los primeros tiempos, el paseo era una de las dos vías peatonales de acceso a la Playa de Martiánez, que como es bien sabido eran el viejo Paseo de los Tarajales, que como comentamos en una crónica anterior fue reemplazado por la Avenida de Colón y el Paseo de las Palmeras que estamos comentando. En las imágenes siguientes se muestra el citado paseo  en los primeros tiempos de su construcción, pues se aprecia que las palmeras aún no estaban muy crecidas.  
Paseo de Aguilar y Quesada. Primeras décadas del siglo XX. Cedida por  M. Díaz Febles
Paseo de Aguilar y Quesada. Años 30-40 del siglo XX. Autor anónimo.
      Avenida de Aguilar y Quesada. Foto Joaquín González Espinosa 
El aumento del interés mostrado por el pueblo hacia los baños de mar a lo largo de la primera mitad del siglo XX, hizo que el ayuntamiento decidiese construir una vía segura para que los automóviles pudieran acceder a la Playa de Martiánez y este acceso se hizo tomando una porción del espacio que ocupaba el Barranco de Martiánez. En la siguiente fotografía se puede ver la carretera contigua al Barranco de Martiánez que durante muchos años fue la única vía para acceder con automóvil a la Playa de Martiánez.     
 
          Vía de acceso a Martiánez. Mitad del siglo XX. Autor anónimo
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Con la reforma de la Zona de Martiánez emprendida por el ayuntamiento portuense bajo la alcaldía de Isidoro Luz Cárpenter, se construyó una nueva vía paralela al Paseo de Martiánez, que quedó así definitivamente encajado entre dos carreteras, de las cuales, la más cercana al Barranco de Martiánez se usó como vía de bajada y la nueva, como vía de subida, quedando así la Zona de Martiánez, perfectamente comunicada con el casco portuense.
Construcción  de la vía de salida de Martiánez. Cedida por  M. Díaz Febles
Construcción  de la vía de salida de Martiánez. Cedida por  M. Díaz Febles

Inauguración oficial de las Avenidas de Martiánez
        
En una sesión del ayuntamiento portuense celebrada a comienzos de junio de 1961, el alcalde Isidoro Luz Cárpenter informó a los concejales del expediente que se había instruido para llevar a cabo la contratación directa, sin necesidad de someterla a subasta, de la obras de pavimentación de diversas calles de nuestra ciudad, concretamente, las de Aguilar y Quesada (Paseo de las Palmeras; 387.266,45 ptas.), Calvo Sotelo (La Hoya; 106.243,50 ptas.), el Juego (37.777,50), Dr. Ingram (31.905) y Nieves Ravelo (65. 597, 89 ptas.), con los presupuestos, en pesetas, que se indican entre paréntesis, cuyo montante global ascendía a  628.790,34 pesetas.
         El alcalde explicó detalladamente a los concejales, los documentos que le había entregado al comienzo de la sesión, comentando que había ordenado hacer estas diligencias porque tenía el propósito de que las obras de pavimentación de las calles citadas, quedaran terminadas lo antes posible, para proceder a su nueva apertura, en  la inmediata conmemoración del 25 Aniversario del Movimiento Nacional, que se verificaba ese año.
          Después de leer el secretario municipal los informes emitidos por el arquitecto municipal, la Comisión de Fomento, la corporación se mostró conforme con el contenido de los mismos, y en consecuencia, votó de manera unánime a favor de la propuesta, que reunía los requisitos legales de que los asistentes al pleno municipal fuesen igual a mayor que los dos tercios de los concejales del ayuntamiento. Como los presentes al citado pleno eran nueve, y sus votos fueron todos favorables, se aprobó por unanimidad la propuesta. El alcalde quería realizar estas obras en día tan significado como el 25 Aniversario del llamado Alzamiento Nacional, para según sus palabras textuales: “como testimonio de la obra realizada por el régimen bajo la égida de nuestro Caudillo, exponente de la más genuina fecundidad del Movimiento Nacional, ante un acontecimiento tan singular que se le ofrecía como homenaje a nuestro insigne Caudillo”.
            Se acordó finalmente, que las obras de referencia se realizarían por contratación directa con el contratista Luis Díaz de Losada, ajustándose a los precios referidos y a los pliegos de condiciones que en otras ocasiones se habían utilizado para esta clase de trabajos
Discurso del alcalde en la inauguración oficial de las obras
A continuación, por su interés y por los datos que proporciona, transcribo textual y casi completamente, la parte del acta de la sesión municipal celebrada el día 21 de julio de 1961, en la que Isidoro Luz Cárpenter, informó del desarrollo de los actos organizados para la celebración del XXV Aniversario del Alzamiento Nacional y aunque asistieron casi todos los concejales, el presidente manifestó su deseo de que constara este hecho en acta. Por su interés, dado que transmite una importante información sobre el devenir de las avenidas inauguradas y permite conocer la retórica utilizada durante la época de la dictadura, transcribo literalmente la parte del acta referida al discurso pronunciado por el alcalde durante el acto del citado acto oficial. 
“En la ciudad de Puerto de la Cruz, a 21 de julio de 1961, y a las nueve horas, se reúnen en el salón de actos de la salas consistoriales, el Excmo. Ayuntamiento, en pleno, bajo la presidencia del Sr. Alcalde, D. Isidoro Luz Cárpenter, con la asistencia de los señores concejales Pedro González de Chaves y Rojas, Manuel García Yanes, Francisco García, Pablo Hernández Herrera, Juan Méndez Reverón, Imeldo Bello Baeza, Agustín Carrillo Hernández, Antonio León González, José Hernández Miranda, Enrique Talg Wyss, Francisco Perera Acosta y del secretario autorizante Manuel Florián Tomás Ibáñez, al objeto de celebrar sesión extraordinaria en primera convocatoria, según el orden del día cerrado al efecto no excusando su asistencia el concejal Pedro Acevedo Hernández.
          El segundo punto del orden del día de la sesión trataba sobre la inauguración de obras con motivo del XXV Aniversario del Alzamiento Nacional y el señor alcalde, solicitó al secretario hiciera una relación pormenorizada de los asistentes, entre los que se encontraban distinguidas autoridades como el Gobernador Accidental Juan Ravina Méndez, el General Gobernador Militar Sr. Roldán Lafuente, quien ostentaba la representación del Excmo. Sr. Capitán General de Canarias, el Comandante Militar de Marina, Ginés Sanz García de Paredes, el Juez de Primera Instancia de La Orotava, Armando Barrera, con la representación del Presidente de la Audiencia Provincial, Jorge Menéndez Rodríguez, Presidente accidental del Cabildo Insular, el arquitecto José Fraile, enviado especial de la Sección de Urbanismo, Leoncio Oramas Díaz-Llanos, ingeniero jefe del distrito forestal, Efraín Paredes Pacheco, cónsul de Venezuela, Padre Lucinio de la Cueva, superior de la padres agustinos, en representación del Excmo. Rvdo. Obispo de la Diócesis, Antonio Ascanio Monteverde, juez de paz del Puerto de la Cruz Antonio Ascanio Monteverde, Santiago Padilla Febles, alcalde de La Victoria, Juan Cullen y Lugo, representando al ayuntamiento de La Orotava, Sr. Torrents, jefe del sector aéreo y otras autoridades y representaciones. Ocupaba lugar preferente la distinguida dama Dª Corina Fernández Cullen, propietaria de los terrenos de Martiánez y demás propietarios interesados. La Corporación Municipal en pleno, concurrió a este acto.
        El secretario de la corporación Manuel Tomás Florián Ibáñez dio lectura a los acuerdos municipales mediante los que se denominaba Avenida Generalísimo Franco y calle de Obispo Pérez Cáceres, las vías de acceso a los Llanos de Martiánez y la calle nº 11, respectivamente, así como a los siguientes telegramas recibidos: “Secretario de Su Excelencia el Jefe del Estado y Generalísimo a Isidoro Luz Cárpenter, Alcalde. Dada cuenta a su Excelencia Jefe del Estado y Generalísimo de su carta fecha 14-VII-1961, agradece su atención y la del ayuntamiento de dar Avenida Generalísimo Franco, a la vía más importante de la ciudad. Saluda a todos atentamente”. 
           El Excmo. y Rvdmo. Sr. Obispo de la Diócesis Sr. D. Domingo Pérez Cáceres, transmitió el siguiente mensaje.”Agradezco de todo corazón generosos acuerdos del dignísimo Ayuntamiento que tan dignamente preside. Estado de saludo impídeme asistir. Nos representará Superior Agustinos esa Residencia. Cordialmente bendiciones Obispo”.
Calle San Carlos. Autor anónimo
      Seguidamente, el señor alcalde pronunció un importante discurso que transcribimos a continuación: “Excmos. e Ilmos. Sres., queridos amigos y pueblo en general: Dentro del marco de nuestras tradicionales Fiestas del Gran Poder de Dios y Virgen del Carmen, se cumple el XXV Aniversario del Glorioso Movimiento Nacional, raíz del régimen más fecundo de nuestra historia patria. La conmemoración de tan glorioso acontecimiento tenía que destacarse en nuestro municipio, mediante la inauguración de unas obras que constituyen por si solas las más elocuentes palabras de salutación a nuestro Caudillo, rector magnífico de los destinos de España tanto en la guerra como en
la paz que ahora gozamos, de la doctrina política que ambienta la nación capaz de operar estos maravillosos milagros. 

Construcción Avda. del Generalísimo. Autor anónimo
           En este acto, vamos a celebrar la  terminación de las obras de urbanización de la Zona 4ª, Plan Urbanizado (Martiánez), magnífico Polígono Residencial del Plan de Ordenación Urbana que oficialmente se abren hoy al público estas vías, que prueban la efectividad de nuestra política, en cumplimiento de los postulados del Gobierno.

                     Construcción Avda. del Generalísimo. Autor anónimo
 El Polígono de Martiánez comprendía unos 75.000 m2, de los cuales 10.000 m2 se han destinado a viales y han sido cedidos gratuitamente por sus propietarios D. Pedro Fernández Perdigón y su hermano Sebastián Fernández Perdigón (qepd), sin que este último haya podido ver estas realizaciones y a quien le dedicamos un cordial recuerdo. La ejecución de la urbanización ha podido ser una realidad merced a la vigencia de la Ley del Suelo de 12-V-1956 que pregona la función social de la propiedad estableciendo fórmulas para compaginar los intereses públicos con los particulares como en esta ocasión se ha producido con una magnífica compenetración.
 Construcción Avda. del Generalísimo. Autor anónimo
     No puedo silenciar en estos momentos los rasgos patrióticos que hemos vivido, de los que ha dado pruebas un humilde propietario local, que es dueño de un pequeño solar de 600 m2 y que se ha dignado a ceder 212 m2, afectados por esta amplia avenida sin querer percibir un céntimo por la parte de la parcela que hoy es vía pública. Me refiero a D. Gonzalo Melchor Cáceres Cáceres, que si en nuestra Cruzada se alistó desde el primer momento en edad madura, contribuyendo con su patriotismo a la causa nacional, ahora en la paz, los sentimientos siguen con la misma ejecutoria de la más digna y desinteresada adhesión al engrandecimiento de la Patria.
         La inauguración oficial la circunscribimos a la Avenida del Generalísimo Franco, primer tramo de la vía de penetración a la ciudad, Avenida de Aguilar y Quesada, transformada de la noche a la mañana en un espléndido boulevard, calle de Venezuela y la calle dedicada a nuestro amadísimo Obispo Pérez Cáceres, quien no ha podido asistir por la enfermedad que le mantiene en cama y estas vías en unión de la Plaza de los Reyes Católicos y la Avenida de Colón, colman la ciudad nueva y turística que ofrece un maravilloso porvenir.
             Hace dos años y medio (o sea, en febrero de 1959) tuvimos la satisfacción de abrir al público la Avenida de Colón y la Plaza de los Reyes Católicos y el ayuntamiento de mi presidencia esperaba que los Señores Fernández Perdigó, propietarios únicos de Martiánez, realizaran la apertura y urbanización de las restantes vías, ante la creciente demanda de sus terrenos en calidad de solares, pero se hizo necesario que el ayuntamiento a requerimiento de lo acordado por el Comisario de Vivienda y Urbanismo Provincial de Servicios Técnicos, encargara al arquitecto municipal el 27-VI-1960, la redacción de unos polígonos de expropiación para llevar a cabo la política impuesta por el Gobierno de facilitar la construcción de viviendas y fomentar la actuación urbanística. El proyecto fue aprobado por la corporación municipal el 3-VIII-1960 manifestando el interés de acogerse a la urgencia de expropiación regulada en el Art. 52 de la Ley.
          En sesión celebrada por el cuerpo capitular el 28-XII-1960 se dio a conocer que los Sres. Fernández Perdigón estaban procediendo a la venta de terrenos que daban a las Avenidas en proyecto sin que se hubiese realizado la parcelación preceptiva de la finca, creando evidentes problemas al municipio para el progreso urbanístico de la ciudad, acordándose suspender cualquier licencia de obras que se solicitara si los terrenos no reunían la condición de solares que exige el Art. 63 de la Ley del Suelo y ante estos hechos se acordó conceder un plazo de tres meses a los propietarios del Polígono Martiánez, para que previa la realización de los oportunos proyectos, comenzaran las obras de urbanización, pues de lo contrario actuaría el ayuntamiento mediante el sistema de ejecución directa. Este acuerdo se hizo público mediante inserción de anuncios en periódicos provinciales y dio como resultado el que los señores Fernández Perdigón, acogiéndose a la invitación del ayuntamiento buscaran la fórmula, en colaboración con los demás propietarios interesados y bajo los auspicios del municipio para que se llevasen a cabo tan importantes obras.
                                                           Inauguración de la Avenidas de Martiánez. 18-VII-1961. 
                                                                                Cedida por J. A. Marrero Córdoba
        En la financiación de la Avenida del Generalísimo han contribuido los Sres. Fernández Perdigón con el 75% del importe de la urbanización y el otro 25%, los propietarios de parcelas de la otra fachada, el Hotel Las Vegas, D. Marcial Lem, Sr. Christian, Manuel Yanes, Hoteles de Tenerife S.A, señores Fernández y el ayuntamiento.
            En la calle Pérez Cáceres, el 50% el Hotel Las Vegas, el 25% los propietarios D. Nemesio y D. Otelo González Expósito. D. Valentín Flores, D. José Martín Martín y el ayuntamiento añadió el otro 25 %. La calzada interior de la Avenida de Aguilar y Quesada la abonaron íntegramente los señores Fernández Perdigón, y la calzada exterior y el paseo central el ayuntamiento.
            La Avenida de Venezuela ha sido a cargo del Sr. Manuel Yanes Barreto el 50% y el otro 50% ha corrido a cargo del Hotel Valle-Mar, Sr. Christian y Marcial León.
Inauguración de la Avenidas de Martiánez. 18-VII-1961. 
                    Cedida por J. A. Marrero Córdoba
            Con estas obras los Sres. Fernández Perdigón están en condiciones de poner  a la venta los terrenos resultantes, magníficos solares de porvenir excepcional y en donde encontrarán con creces la compensación económica de los gastos realizados. La extensión de los solares y los precios que rigen en el mercado local hablan por sí solos del objetivo conseguido con estas realizaciones.
            Además se inauguran también hoy el Matadero Municipal, la pavimentación de la calle Calvo Sotelo (La Hoya), que abonan los propietarios de los inmuebles allí radicados conjuntamente con el ayuntamiento. La calle del Rey (después Sargento Cáceres) costeada íntegramente por el Sr D. José Manuel Sotomayor Carmona, la calles de Nieves Ravelo y El Juego, por los propietarios de las casas y el ayuntamiento, y las de Pérez Zamora y parte de Mequínez por Transportes de Tenerife S.L. A todos, reitero una vez más nuestro profundo agradecimiento.
Así, con la sencillez que describo y con la maravillosa colaboración de los señores concejales y técnicos municipales, cuya unión fructífera pregono a los cuatro vientos, y contando con el destacado contratista D. Luis Díaz de Losada, en cien días, hemos dado fin a una empresa que era la aspiración de todos mis convecinos amantes del progreso de la ciudad y se la ofrecemos hoy al Caudillo como homenaje de nuestra inquebrantable adhesión en esta conmemoración de los cinco lustros del Alzamiento Nacional.
Y para terminar deseo hacer constar nuestro agradecimiento a las autoridades, tanto civiles como militares y eclesiásticas, así como a la Dirección General de Urbanismo, que se ha dignado enviar una representación especial en la persona de D. José Fraile, destacado técnico urbanista, cuya presencia ha dado realce a este acto que constituye un hito, el más importante, del progreso urbanístico de nuestro querido Puerto de la Cruz.
El discurso terminó con los gritos de rigor de la época que eran los clásicos ¡Viva Franco¡ ¡Arriba España¡ y al terminar su disertación, D. Isidoro Luz Cárpenter, se procedió seguidamente a la ceremonia de bendición de las nuevas avenidas, descubriendo la lápida de la Avenida del Generalísimo, el Excmo. Sr. D. Arturo Roldán Lafuente, Gobernador Militar, procediendo asimismo al tradicional corte de la cinta, abriéndose al tráfico dicha vía.

                     Inauguración de la Avenidas de Martiánez. 18-VII-1961. 
                                         Cedida por J. A. Marrero Córdoba
         El Gobernador Civil accidental D. Juan Ravina Méndez tuvo a su cargo idéntica función al ser bautizada la calle del Obispo Pérez Cáceres, y el cónsul de Venezuela D. Efraín Paredes Pacheco cortó la cinta simbólica que daba acceso a la Avenida de Venezuela. Finalmente. el representante especial de la Dirección General de Urbanismo, Sr. José Fraile, abrió el acceso a la espléndida Avenida de Aguilar y Quesada. Al término de las inauguraciones, el Cónsul de Venezuela ofreció a las autoridades, representaciones y colonia venezolana de la isla, una copa de vino español en el Hotel Valle-Mar. 
       Me parece digno de mención, que a pesar de los conflictos de intereses mantenidos entre el ayuntamiento y los hermanos Sebastián y Pedro Fernández Perdigón a propósito de la urbanización del Polígono de Martiánez,  poco tiempo después el propio Isidoro Luz Cárpenter elevase al pleno municipal una propuesta que fue aceptada por unanimidad de designar una calle de nuestro municipio con el nombre de Hermanos Fernández Perdigón, como así se hizo. 
La prolongación de la Avenida del General  Francisco Franco      
En sesión del ayuntamiento se dio cuenta del proyecto de ampliación de la Avenida del Generalísimo, que en su primer tramo, como ya comenté anteriormente, sólo llegaba hasta la calle de La Hoya, que por entonces se denominaba Calvo Sotelo. Entre los planes del ayuntamiento figuraba la urbanización del sector comprendido entre la Avenida del Generalísimo Franco y el nuevo surtidor de la Empresa Disa, situado en la llamada Punta de la Carretera y que había sido construido por el tantas veces citado constructor portuense José Manuel Sotomayor Carmona. La urbanización de este sector comprendía el espacio situado entre las calles Obispo Pérez Cáceres, Dr. Pisaca y Lomito, y a tal fin se realizó un proyecto, que fue redactado por el arquitecto D. Luis Cabrera Sánchez Real y aprobado por la Comisión Provincial de Urbanismo, en su reunión de 22-IV-1963.
Una vez obtenida la aprobación, la realización de esta ampliación de la citada Avenida del Generalísimo, implicaba la iniciación de un expediente de expropiación, pues la zona en cuestión tenía numerosas casas y fincas, algunas de los cuales todavía estaban en explotación en el cultivo del plátano. Por esta razón el ayuntamiento, acordó por unanimidad, iniciar el oportuno expediente de expropiación forzosa de las fincas comprendidas en el Proyecto desde la Planta Eléctrica, hasta la calle de Zamora, incluida la Plaza que se pensaba establecer en este lugar.
Se acordó además que se hiciera con carácter de urgente, la oportuna tramitación administrativa y que para que surtiese efecto, el ayuntamiento solicitase de los propietarios afectados, que en el plazo de 15 días hábiles, comunicasen al ayuntamiento el precio en que estimasen sus propiedades, para que de conformidad con lo determinado por la Ley de Régimen Local y Ley y el Reglamento de Expropiación Forzosa, el ayuntamiento, previo informe del arquitecto municipal, acordase si procedía aceptar o rechazar las proposiciones de precios solicitadas por los propietarios.
         Después de examinados y resueltos los recursos presentados por los propietarios de la zona, el ayuntamiento llevó a cabo la extensión de la Avenida del Generalísimo, cuyas obras fueron adjudicadas en 1967 con carácter de urgencia, al tantas veces mencionado constructor Luis Díaz de Losada, cerrándose así la remodelación de la zona comprendida entre la Punta de la Carretera y la Playa de Martiánez. La citada vía constituyó a partir de su inauguración el principal acceso desde el caso municipal a la Zona de Martiánez, en tanto que la calle de Valois se convirtió en la vía de salida de la citada zona en dirección al pueblo. 

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