miércoles, 6 de abril de 2016

El Peñón de Fumero

        En las anteriores crónicas narré tanto el origen del Peñón de Blanco, como su posterior evolución al ser propiedad posteriormente de Pedro de Armas, a  quien le fue adjudicado como pago a algunas reformas que ejecutó en el Peñón por encargo municipal, para terminar siendo propiedad de la familia Fumero. En esta crónica abordaré sus últimas vicisitudes, hasta su completa desaparición, citándolo como Peñón de Fumero, al ser esta familia su última propietaria, hasta su total destrucción.
La Visita de Olivia Stone al Puerto de la Cruz
             Otra ilustre visitante de nuestro pueblo fue Olivia Stone, quien vino a bordo del vapor Paraná y desembarcó en Tenerife el 5 de septiembre de 1883, es decir, un poco más de un cuarto de siglo más tarde que el matrimonio Piazzi Smyth. Olivia Stone [1] vino a las Islas Canarias acompañada por su esposo, Harry Stone, un reputado fotógrafo londinense. Llegaron a Santa Cruz en septiembre de 1883 y abandonaron el archipiélago en febrero de 1884, después de haber recorrido todas las islas. 
Olivia Stone
  Durante su estancia en el Puerto de la Cruz, Olivia Stone y su esposo se alojaron en el Hotel Turnbull, situado en la calle Blanco y abierto en 1876. Estaba regentado por el matrimonio inglés John Turnbull y su esposa, y fue un punto de referencia para el alojamiento de los visitantes británicos que llegaban a nuestro pueblo. El matrimonio Turnbull, ambos de 45 años de edad, llegaron al Puerto de la Cruz en noviembre de 1869 y se hospedaron durante un tiempo en la Fonda Casino de Pedro Aguilar, situada en el costado oeste de la Plaza del Charco, justamente en la casa que primero fue vivienda del irlandés Thomas Linch, y ya, en tiempos más recientes, la sede de Falange y donde actualmente, se halla el restaurante El Rincón del Puerto.
 En 1876, el matrimonio Turnbull arrendó la casa de Antonio Pérez Silva, situada en el número 8 de la de Las Cabezas, la actual calle Blanco, justo en la esquina de esta calle con la actual calle Dr. Ingram, que en aquella época recibía el nombre de calle de El Sol. La casa sigue perfectamente conservada y actualmente pertenece a los herederos de la Familia Bazo.
Pensión Turnbull en la calle de Las Cabezas, actual Blanco. Dibujo de Olivia Stone
Casa de la Familia Bazo, antigua Pensión Turnbull. Foto cedida por Rafael Llanos Penedo
 O. Stone comenta sus impresiones al pasear por la zona denominada La Ranilla, en los siguientes términos: “La calle es ancha, pavimentada con los desagradables guijarros, y las casas a cada lado son pequeñas y de una planta. Tras recorrer unas cincuenta yardas [2], nos encontramos con un objeto curioso. Es un respiradero volcánico, de unos sesenta o setenta pies [3] de alto, que se eleva repentinamente en medio de las casas, dominándolas. Está formado por lava negra y dura, y nos recuerda que esta tranquila y en apariencia, soñolienta ciudad, fue una vez un lugar de terrible destrucción, de horrible furia y de rocas fundidas. ¿Cuándo volverá este poderoso volcán a explotar, haciendo correr impetuosamente sus torrentes fundidos de flamígero líquido hacia el mar, por la ruta más corta? Nadie puede decirlo. Por doquier existen señales del tremendo pasado y la historia puede repetirse en cualquier momento".
 Harry Stone realizó durante su estancia en las Islas Canarias un grupo de fotografías, pero la que más nos interesa en esta crónica, es la que realizó al Peñón de Armas desde la calle Nueva, como prueba inequívoca del impacto que esta roca causó en el matrimonio.

Peñón de Blanco en 1885. Foto Harry Stone. Tomada del libro "Tenerife y sus seis satélites".
En esta foto realizada en 1885, es decir, 29 años después, comparativamente con la fotografía de Piazzi Smyth de 1856, ya se aprecian algunas diferencias significativas. La más importante radica en que en esta foto, el Peñón de Armas ya está separado y protegido de la calle de Puerto Viejo por un muro, en cuya parte central, se aprecia una cruz, que al principio estaba en la cima y luego se puso en la calle.. La Cruz fue un símbolo enormemente repetitivo en numerosas calles de nuestro municipio, pues era, y sigue siendo,  una clara alusión a la fundación del pueblo bajo el signo de La Cruz que, hasta épocas recientes, fue la única Patrona de nuestra ciudad, honor que actualmente comparte con el Gran Poder de Dios y la Virgen del Carmen. 
La foto anterior junto con otras quince de diferentes lugares y pueblos del archipiélago, así como los comentarios de Olivia Stone, aparecen en el  libro que la escritora inglesa publicó en 1887 en Londres.  Este libro, titulado “Tenerife and its six satellites”, fue publicado en su primera edición. por Oriel House, Farrington Street, E.-C. Londres como un único volumen pasando a dos en la segunda edición.
El título del libro, que traducido al español es “Tenerife y sus seis satélites”, es claramente alusivo a la preponderancia que por aquel entonces, la isla de Tenerife tenía frente a las restantes seis islas principales del Archipiélago Canario, que conviene no olvidarlo, por aquella época era una sola provincia con capital en Santa Cruz de Tenerife [4]. El libro ha sido traducido al español y publicado en dos volúmenes, por el Cabildo Insular de Gran Canaria en 1995.



Portada del libro de Olivia Stone, "Tenerife and its six satellites"  
             O. Stone y su marido vinieron al Puerto de la Cruz, después de recorrer Santa Cruz, La Laguna, La Matanza y La Victoria, como escala de paso casi obligada, para buscar un guía y realizar el ascenso para ver el Pico Teide y de paso, visitar el Jardín Botánico. En su libro hace el siguiente comentario sobre su corta estancia en nuestro pueblo:“La carretera asfaltada termina a la entrada del pueblo, el Puerto de la Cruz, como ocurre en La Laguna, y recorremos las calles, mal pavimentadas traqueteando horriblemente, aunque no está tan mal como en aquella ciudad. La Plaza y las casas están adornadas para una fiesta que se celebra hoy, algo muy habitual. Siempre se celebra una fiesta en algún sitio.
              No lejos del muelle y un poco más allá de la plaza se encuentra la casa de huéspedes del Sr. Turnbull, a donde llegamos al mediodía. Es el único hotel regentado por ingleses en todo el archipiélago [5]. La casa es tranquila y sin pretensiones, al estilo habitual de las casas de huéspedes, y admiten a cualquier viajero inglés aunque sólo se hospede una noche. Cobran ocho chelines al día, o menos, si es por una semana. La Sra. Turnbull es muy gentil y atenta. La comida es buena pero hay poca variedad de verduras o fruta, y poca leche, algo que no debería ocurrir en este Jardín de las Hespérides. Dicen que se debe a que no hay mercado y a la dificultad para convencer a las familias españolas de clase alta que poseen huertas para que vendan sus excedentes. Raramente se consigue leche de vaca, debido a la falta de pastos, pero puede conseguirse leche de cabra en gran cantidad si se realizan las gestiones necesarias. Aquí la leche de cabra no parece tener un sabor tan fuerte como en Inglaterra; de todos modos uno se acostumbra….”
             A propósito de la afirmación de O. Stone “Es el único hotel regentado por ingleses en todo el archipiélago”, me parece oportuno citar que en A. Rixo comenta en sus Anales [6]: “En este año 1814 se estableció aquí la primera fonda por cierto carpintero inglés apellidado Jackson, calle de Zamora número 23. Antes era preciso a los forasteros acomodarse en los conventos, si acaso no venían recomendados a casas de particulares. Este hombre juntó aquí dinero y se marchó para la América del Sur, donde acabó de enriquecerse. Lo más esencial de su estado en Tenerife fue que nuestros artesanos le observaron el método de pulimentar las madera y el uso de algunas herramientas de las cuales en el país no se tenía idea y adoptadas hoy hacen todo mejor”. Evidentemente, no era un hotel, pero creo interesante añadir este dato, para poner de relieve que el Puerto de la Cruz, en cierto sentido, ya era pionero en lo relacionado con el alojamiento de forasteros desde comienzos del siglo XIX.
            La casa que menciona A. Rixo en el anterior comentario todavía existe, aunque se halla en un deplorable estado de conservación. Está situada entre la calles Zamora e Iriarte, con entrada por la primera calle. Perteneció a una señora soltera llamada Dª Valeria, que a su muerte, a pesar de tener parientes cercanos residentes en el Puerto de la Cruz, legó sus propiedades a la Iglesia, institución que hasta el momento, no se ha ocupado en mantener la casa en un buen estado de conservación.
           
Antigua Fonda Jackson, entre las calles Zamora e Iriarte. Foto de autor anónimo
          Retomando la narración de O. Stone, cuando ésta le dice al vicecónsul inglés Peter Spencer Reid, que deseaban iniciar inmediatamente un viaje alrededor de la isla y la subida al Pico, éste y los Sres. Turnbull le dijeron:”tenemos que enviar por Lorenzo”. Al hablar de esta persona O. Stone dice en su libro: “Lorenzo es una institución en el Puerto de la Cruz. Es el “práctico”, o guía del Pico. Siempre que alguien llega al Puerto con intención de subir se llama a Lorenzo y se le consulta todo lo referente a la forma, medios y tiempo. Lorenzo vive cerca y, cinco minutos después que hubiesen salido a buscarle, apareció.…  Lorenzo es un hombre delgado, de aspecto enérgico, mediana altura, con pelo negro y ojos oscuros y la piel muy bronceada, muy guapo y, a primera vista, con la planta de un joven apuesto de 25 años. Posteriormente nos enteramos que tenía 35”.  
            El guía en cuestión era Lorenzo García López, apodado "El Morisco", y era un experto en todo lo referente a la subida del Teide, tal como se anunciaba en la Guía Brown, donde afirma que era guía autorizado y tenía 22 años de experiencia en el oficio. Vivía por entonces en la Calle del Castaño, la actual calle de Nieves Ravelo, lo que encaja perfectamente con el relato de O. Stone, pues las citadas calles están paralelas y seguidas.  Se comprometió a buscarles tres caballos para una gira de una semana, a razón de 5 chelines al día por caballo, cobrando aparte, la comida para los hombres y los animales. Todavía existe descendencia de esta familia en el Puerto de la Cruz.
Lorenzo García López, alis El Morisco. Foto cedida por MMM-Ball
Anuncio de Lorenzo "El Morisco" publicado en la Guía Brown. Foto cedida por MMM-Ball
Después de contratar a Lorenzo para que les llevara hasta el Teide, O. Stone y su marido dieron un paseo hasta el Jardín Botánico. Sobre este jardín la escritora comenta: “El nombre de Jardín de Aclimatación es muy desafortunado ya que la aclimatación de las plantas es un disparate. En un principio se pretendía usarlo como lugar donde adaptar primero la vegetación tropical a este clima subtropical, para luego introducirlo en Europa. Ahora esta idea ha sido, por supuesto, descartada pero el jardín sigue en pie y cumple muchos objetivos útiles para la introducción de plantas foráneas y reúne en un solo lugar la variada y extensa flora de este archipiélago para disfrute de científicos y visitantes. El jardín está situado por encima del Puerto, en las laderas del Valle. No es muy grande, pero lo suficiente para cumplir su objetivo actual de cultivar árboles y plantas traídos de otras latitudes más calurosas. Me permito sugerir que si fuera ampliado ligeramente y se construyesen más caminos sería un elemento valioso que se sumaría a los terrenos de recreo para los visitantes del valle que el sanatorio en proyecto atraerá La Orotava [7]. El jardín está dirigido por el Sr. Germán Wildpret, un suizo lleno de entusiasmo, que cortésmente nos proporcionó toda la información que deseábamos….”.
Evidentemente, O. Stone se refiere en su comentario a Germán Wildpret, un suizo que llegó a Tenerife, donde se casó con Dª Luisa Duque Suárez. Fue director del Jardín Botánico y tuvo varios hijos, tres de los cuales que han dejado descendencia que hasta hoy se conserva, una parte de ella en el Puerto de la Cruz y otra en Santa Cruz.

Familia Wildpret-Duque. Dª Luisa Duque Suárez, D. Hermann Wildpret, y sus hijos Gustavo, Luisa y Guillermo.
Foto cedida por Guillermo Wildpret Machuca
         O. Stone habla con mucho detalle de los diferentes árboles del Jardín Botánico y luego continúa su relato diciendo:”Saliendo del jardín, continuamos hasta la casa de campo del Marqués de la Candia, en La Paz, para hacerla entrega de nuestra carta de presentación. Parte del jardín está al borde un acantilado desde el cual, mientras conversamos con el marqués y la marquesa, pudimos ver una espléndida panorama del ocaso, de la isla de La Palma, del Puerto y, a nuestros pies, el mar azul rompiendo sobre las rocas”.

Portada de entrada a la casa del Marqués de la Candia, en La Paz. Acuarela de Ellia du Cane.
Termino este apartado con la mención que O. Stone hace sobre su visita al Sitio del Pardo [8], del que dice:”Entregamos nuestra siguiente carta de presentación al Sr. Charles Smith [9], un científico de Cambridge residente durante mucho tiempo en La Orotava [9], donde le conocen como Don Carlos. El sol se estaba poniendo cuando llegamos al Sitio del Pardo y el Sr. y la Sra. Smith, con exquisita hospitalidad, nos hicieron entrar y tomar el té. El Sr. Smith resultó ser de una ayuda inestimable para nosotros ya que ha subido al Pico tres veces y ha recorrido a caballo la zona sur de la isla hasta Chasna, un lugar que queremos visitar. Nos prestó un mapa en el que había trazado una buena ruta, marcando los lugares donde era posible pernoctar”.
Sito Pardo, antes Sitio Litre. Autos anónimo 
El Peñón de Fumero   
En la segunda mitad del siglo XX, el risco que venimos comentando en las dos crónicas anteriores, era conocido como Peñón de Fumero, en clara alusión a sus propietarios, al igual que ocurrió en el pasado con las otras denominaciones. No he podido averiguar cómo y cuando la propiedad del Peñón de Armas pasó a manos de la Familia Fumero, pero ésta lo mantuvo en sus manos, junto con una pequeña finca de platanera que se hallaba al lado, hasta casi finales del siglo XX.
Foto del Peñón de Fumero, tomada desde la calle Puerto Viejo. Autor anónimo
La familia Fumero vivía, y parte de ella lo sigue haciendo, en una casa adyacente a la finca que estaba pegada al Peñón, cuya entrada está situada por la calle de La Virtud, en el tramo de esta calle comprendido entre Dr. Ingram y Puerto Viejo. Esta familia era y sigue siendo, muy devota al Gran Poder de Dios y sirva como grato homenaje a sus miembros, el recuerdo de la excelente exhibición de fuegos pirotécnicos que lanzaban desde el peñón de su nombre, al paso de la procesión del Gran Poder de Dios por la calle de Puerto Viejo. 
Calle de Puerto Viejo, en su cruce con La Verdad. Al fondo el Peñón de Fumero engalanado por las Fiestas de Julio 
        Termino esta crónica comentando que no he podido averiguar con exactitud la fecha en que desapareció este símbolo de nuestro pueblo que nos recordaba su origen volcánico. Tentativamente, la he establecido en torno a 1987-88, pues por testimonios de miembros de la ya citada Familia Fumero, recuerdan haber celebrado el bautizo de un miembro de la familia en el año 1985 y que por entonces aún se hallaba en pie el peñón.
Poco tiempo después de la venta de la propiedad que esta familia realizó a una empresa de construcción de viviendas, el Peñón de Fumero fue fácilmente eliminado en relativamente poco tiempo, usando un taladro eléctrico movido por un compresor de aire, lo que puso de relieve que esta roca no estaba fuertemente anclada a gran profundidad sobre el suelo firme, sino que como comentamos al principio de las crónicas, vino desplazándose sobre la corriente de lava hasta quedar depositada sobre el suelo. En la foto que sigue a continuación, se aprecia el momento en que se estaba llevando a cabo el derribo del Peñón de Fumero. Esta foto me ha sido suministrada por mi buen amigo Bernardo Cabo Ramón, a quien públicamente agradezco su deferencia.
Destrucción del Peñón de Fumero. Foto cedida por Bernardo Cabo Ramón
En el lugar que antes ocupaba el peñón que he descrito, se levanta actualmente un edificio de varias plantas con garaje subterráneo, en cuyo nombre todavía se mantiene el recuerdo del viejo peñasco, pues se denomina Edificio Esmeralda Peñón. Asimismo, en uno de los muros de su fachada, vuelto hacia la calle Puerto Viejo, todavía se halla la vieja cruz que desde finales del siglo XIX estaba situada sobre el muro que resguardaba la calle del Peñón de Fumero. 
  
Fachada del edificio Esmeralda Peñón, con la vieja Cruz. Foto propia

[1] La protagonista de este relato se llamaba de soltera Olivia Mary Hartrick (1885-¿?) y después de su matrimonio con Harry Stone, tomó ya como nombre Olivia Stone, que es con el cual fue conocida como escritora y que ha llegado hasta nuestros días. Véase al respecto el artículo de Daniel Pulido, “Olivia Stone: Aproximación a una biografía desconocida. El Día, 15-II-2015.

[2] La yarda es una medida inglesa de longitud equivalente a 914,3975 metros. El recorrido de 50 yardas equivale a casi 4,6 kilómetros.

[3] Un pie es una unidad de longitud anglosajona equivalente a 12 pulgadas, o sea 0,3048 m, por lo que 60-70 pies equivalen a 18,30-21,33 metros.

 [4] La división del Archipiélago Canario en dos provincias, tuvo lugar en 1927, bajo el reinado de Alfonso XIII, siendo Presidente del Consejo Ministros Miguel Primo de Rivera.

[5] En el libro de O. Stone, hay una nota a pie de página que dice: “Después de escribir esto se ha inaugurado un hotel regentado por ingleses en Las Palmas, Gran Canaria, además de un sanatorio en La Orotava, propiedad de una compañía llamada la “Orotava Grand Hotel Company”.  Olivia Stone se refiere al que luego fue el Hotel Martiánez, que estuvo instalado al final de la calle Valois, en el cruce de esta calle con la de La Hoya.

[6] Anales, p. 253-4.

[7] Se refiere al Puerto de la Cruz, pero conviene no perder de vista que el siglo XIX, todavía se seguía citando a nuestro pueblo como Puerto de la Orotava.  

[8] Se refiere al Sitio Litre, que por estos años también era conocido como Sitio del Pardo. El  nombre original del sitio deriva del apellido de su primer poseedor Archibald Little, comerciante que vivió en el Puerto de la Cruz muchos años, en una hermosa casa de la calle de San Juan, que luego perteneció a la Familia Reimers y que aún se conserva.

[9] Charles Smyth compró el Sitio Litre en 1852 y lo denominó Sitio del Pardo. Perteneció a su familia hasta 1996, momento en que el empresario John Lucas lo compró a su biznieta Molly Abercombie-Smyth. Ver Sitio Litre, parada y fonda en el camino, escrito por el Dr. D. José Luis García Pérez.

[10] Se debe entender el Puerto de la Cruz, que por esta época todavía estaba bajo la jurisdicción de La Orotava.


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