miércoles, 13 de abril de 2016

El Calvario

Escribí en el artículo anterior acerca del desaparecido Peñón, primero de Blanco, después de Armas y finalmente de Fumero, cuyo nombre fue cambiando a medida que variaba su propietario y comenté que desapareció por la acción de la piqueta urbanística, para construir en su lugar un edificio de nuevo cuño, llamado Edificio Esmeralda Peñón, con varias plantas y un sótano garaje.
Trataré en este nueva crónica, de uno de los otros dos peñones que afortunadamente aún se mantienen en pie, concretamente el conocido como Peñón del Calvario, o simplemente El Calvario.
El Calvario
Ya comenté que no fue el Peñón de Fumero la única roca de origen volcánica que se quedó anclada tierra adentro, después de la erupción del volcán de la Montaña de la Horca. Podemos citar también El Calvario, otra masa de roca situada frente a la Iglesia de La Peñita, menos visible que el Peñón de Fumero, pero que todavía se mantiene en pie.
Su origen es idéntico al comentado en el artículo anterior sobre el Peñón de Fumero, por lo que no volveré a insistir sobre este tema, pero hay una diferencia importante que merece ser comentada. El Peñón de Fumero era macizo desde su base hasta su cúspide, pero el Peñón del Calvario que comento en esta crónica, tenía desde sus inicios una gran cavidad en su interior, que por la ocupación y uso que se le fue dando, se fue excavando para aumentar su tamaño, como comentaremos con detalle más adelante.
En realidad, aunque se trata de una peña o roca de origen volcánico igual que la ya reseñada en el artículo anterior, jamás ha sido conocida con un nombre similar, sino más bien siempre se le ha descrito como El Calvario, por haberse situado en la cavidad que quedaba debajo de la roca en torno a la última mitad del siglo XVIII, los símbolos típicos de tales lugares que se encuentran prácticamente en todos los municipios de la isla, que en su primeros momentos fueron tres cruces expuestas a la intemperie, en una clara alusión a la imagen típica de la crucifixión de Jesucristo.
Me parece oportuno reseñar que originalmente, a principios del siglo XVII, el Calvario del Puerto de la Cruz estuvo situado en unos terrenos propiedad del regidor orotavense Francisco de Franchy Alfaro, tal como se recoge en su testamento, realizado el 27 de septiembre de 1647. El primitivo Calvario estaba situado, según parece, muy cerca de la ermita de San Juan Bautista, es decir en la calle de San Juan, y por esta razón, la zona citada se llegó a conocer como Plaza del Calvario, lugar que aproximadamente, coincide con la actual Plaza del Dr. D. Víctor Pérez, que anteriormente a 1900, era conocida popularmente como Plaza de San Francisco.
El Calvario permaneció en su ubicación antigua, aproximadamente hasta la década de los años 1760. Según se cree, fue trasladado a su actual ubicación en torno a 1766, y desde entonces permanece allí, frente a la ermita de la Virgen de la Peñita, que por entonces ya estaba construida. Una vez establecida la sede en este lugar, se colocaron tres cruces en su interior, se puso una balaustrada de madera y posteriormente, se cerró el recinto con un techo y se baldosó el piso [1].  
En las fotos que incluyo a continuación, podemos ver una imagen muy antiguas del Calvario, que data aproximadamente de finales del siglo XIX. En la primera de ellas, se aprecia que el Calvario, que está inmediatamente delante de la roca y apoyado en ella, se hallaba cerrado por una construcción de madera.                  
 Calle de San Felipe y el Calvario, a cuya espalda se ve el peñón. Foto Charles Piazzi Smith. 1856. Cedida por Alejandro Carracedo Hernández  
Agradezco a mi buen amigo Alejandro Carracedo Hernández el haberme proporcionado esta foto, la más antigua que conozco de la zona del actual Calvario. La fotografía fue realizada en 1856 por el astrónomo Charles Piazzi Smyth, cuya estancia en la isla narramos en una crónica anterior.
El cronista portuense A. Rixo al hablar de la epidemia de fiebre amarilla que azotó el Puerto de la Cruz en 1811, menciona [2] que.”Cuando faltaron manos para enterrar a los muertos, los vecinos que estaban fuera, sin dar parte al alcalde [3], hicieron bajar de la villa de La Orotava unos prisioneros franceses para que desempeñasen este triste ministerio. Dicen que ellos vinieron sin repugnancia, y se les atendió por este Ayuntamiento con alimentos y alojamiento.; el uno en el mismo Calvario y otro en la calle de San Juan”.
Más adelante, concretamente en 1813, vuelve A. Rixo a mencionar el Calvario [4], comentando: “Una de las noches de Semana Santa apareció cierto penitente entrándose en la iglesia. Vestía una túnica blanca, llevando a cuestas una gran cruz, que tomó de la casa que hace esquina entre las calles de Santo Domingo y de la Oposición [5]. Admiráronse las gentes por ser acto desusado desde 28 a 30 años y les fueron siguiendo por averiguar quién era. Pero el disfrazado que se vio seguido, tomó por la calle de San Felipe adelante, dejó la Cruz en el Calvario, corrió y desapareció. Sus pies y tobillos parecían delicados, lo cual dio motivo a sospechar fuese travesura de cierto joven bien conocido y bien poco penitente. Dicha Cruz se volvió a colocar en su sitio, donde permanece”.
Finalmente en 1836, aparece la última mención [6], muy breve:”El ocho de julio amanecieron en este Puerto quitadas de su lugar y puestas en el suelo mucha cruces de las que se sirven para rezar el viacrucis en dirección al Calvario. La cita termina con la frase “También se han indicado los autores”, pero prudentemente A. Rixo no menciona sus nombres.
Llegado a este punto me parece interesante volver a traer a colación los comentarios que O. Stone [7] hace en su ya citado libro “Tenerife y sus seis satélites” acerca del Calvario portuense. “Volvemos a la ciudad por la zona denominada La Ranilla, La calle es ancha, pavimentada con los desagradable guijarros, y las casas a cada lado son pequeñas y de una planta…. Un poco más allá, bajando unas cincuenta yardas por una calle, hacia el sur, vemos otra de estas burbujas solidificadas; la parte que da hacia nosotros está hueca y parece una cueva. La primera tiene una gran cruz en la parte alta y delante de ella, dando hacia la calle, se ha construido un “calvario”, Su aspecto desde el otro lado es llamativo. Toda la parte frontal está formada por tiras de madera, colocadas verticalmente en hileras, de tal modo que parece una enorme jaula de zoológico. Contiene varias cruces y los ornamentos habituales, además de utilizarse como almacén para los farolillos de papel que se cuelgan en las noches de fiesta”.
Detalle del Plano del P. de la Cruz hecho por Madoz. 1849. Coloreado por R. Afonso Carrillo
Muestro a continuación un dibujo esquemático realizado por un miembro de la Cofradía en el que se da una imagen frontal del Calvario tal como estaba en 1856, en bastante consonancia con la foto de Charles Piazzi Smyth y vemos que su representación es muy acorde con la descripción que de este lugar da Olivia Stone en 1883.
Dibujo de la imagen frontal del Calvario en 1856. Dibujo hecho por un miembro de la Cofradía
He podido conseguir otra imagen antigua del exterior de nuestro Calvario, que me fue cedida por Manuel Martínez Martín o abreviadamente, como a él le gusta citarse MMM-Ball, en clara alusión a su antepasado el Dr. Carlos Ball, que vivió en nuestro pueblo en las primeras décadas del siglo XIX, tal como recoge A. Rixo en sus Anales. Así, en 1825 cita [8]:”Por este tiempo don Carlos Ball deseoso de hacer bien vacunó 250 personas, pero habiendo llevado apunte de sus nombres, la plebe desconfió no fuese con alguna idea y no le volvió  nadie allá”. Otra cita aparece en 1830 en los mismos Anales [9]: “En este año se estableció en este pueblo la primera botica, por don José Barriuso, natural de Galicia. Antes había surtido de medicinas al vecindario don Carlos Ball, con anuencia del Ayuntamiento desde 1817, en clase de droguista, cuya ocupación le fue preciso dejar ahora”
Panorámica desde el Peñón. En primer lugar, la calle de San Felipe Autor anónimo.  Finales del siglo XIX. Cedida por MMM-Ball
 Retomando el tema de la otra imagen del Calvario, fijaré mi atención en esta foto que me parece está tomada desde el Peñón del Fraile y que nos ofrece una vista panorámica de parte del Barrio de La Ranilla de nuestro pueblo, probablemente en la últimas décadas del siglo XIX. El examen de esta última foto, parece indicar que ya a finales del siglo XIX, el Calvario se encontraba techado, pero que todavía quedaba relativamente lejano de la roca y no casi empotrado en ella, como se encuentra actualmente, en buena concordancia con la foto de Charles Piazzi Smyth, citada anteriormente.
Detalle de la foto anterior
Detalle en el que se aprecia bien la roca donde se situó el Calvario y la calle de San Felipe a la altura de la iglesia de La Peñita. 

A la izquierda, en primer plano, se aprecia la imagen del Calvario. Foto cedida por Bernardo Cabo Ramón

Reforma del Calvario 
El deterioro sufrido por la estructura exterior del Calvario obligó a cambiar su aspecto externo, lo que ocurrió en 1927, adquiriendo después de la reforma su aspecto actual.

Aspecto exterior del Calvario, después de las reformas de 1927
         El coste de la obra, según el presupuesto elaborado el 23 de septiembre de 1927, fue de 5.967 pesetas y abarcó tanto la retirada da la  balaustrada de madera, como un cambio en el aspecto externo de la fachada, que quedó con un pórtico central, flanqueado por ventanas laterales y cuatro pilares, de los que dos separan el pórtico de la ventanales y las otras están situadas en los extremos, quedando el conjunto  rematado en su parte central con un frontón triangular [10].  
La Virgen de La Piedad del Calvario
      A mediados del siglo XX, concretamente en septiembre de 1949, el Calvario experimentó un profundo cambio promovido por el maestro nacional y hombre de gran devoción, D. Juan Hernández Estévez, quien inició una suscripción popular a través de la cual logró reunir el dinero necesario para adquirir una imagen de La Piedad y entronizarla en el Calvario. 
Juan Hernández Estévez
Según la página Facebook de la Hermandad del Santísimo Cristo del Calvario y la Virgen de la Piedad, la imagen fue encargada a la casa Bochaga de Barcelona y llegó a nuestro pueblo quince días antes de la Semana Santa de 1950. Fue bendecida el Martes Santo de ese mismo año, en la Iglesia de San Francisco del Puerto de la Cruz, y trasladada en procesión a su capilla en el Calvario, donde desde entonces es venerada.
La Piedad en su altar en el Calvario
Los años siguientes, siempre contando con la aportación popular, se fue completando su trono adquiriendo las siguientes piezas, la base de plata en 1952, los fanales en 1953, la aureola comprada en la casa M. Velasco de Sevilla y finalmente en 1956, la Cruz de plata adquirida en la Orfebrería Molina de la ciudad de La Laguna. 
       La imagen cuenta con una hermandad, cuyo nombre es Hermandad del Santísimo Cristo del Calvario y la Virgen de la Piedad, que fue fundada en 1955 y cuya sede radica en la Capilla del Calvario, situada frente la Iglesia de la Peñita, de la cual depende administrativamente.La hermandad agrupa en torno a 150 hermanos divididos en cuatro secciones bien diferenciadas, a saber, la Sección Penitencial, que viste con el característico traje de capuchino, con capa, capucha y cíngulo violeta, traje blanco, guantes, calcetines, zapatos negros y medalla. La Sección de Negro, que procesiona con traje guantes, calcetines y zapatos negros, con camisa blanca y porta al cuello una medalla. La sección de niños o aspirantes, que viste de igual modo que la Sección Penitencial, pero desprovista de capucha y finalmente, también hay una sección de hermanos protectores, que no participan activamente en los actos de la hermandad, pero son hermanos y colaboran de manera diferente. La imagen sale en procesión acompañada de su Hermandad el día del Viernes Santo y el domingo más próximo al 27 de noviembre, día en que se celebra su fiesta.
        Además de la imagen de La Piedad, el Calvario cuenta con otras dos imágenes, una de ellas es la de Santa María Magdalena, que procede del siglo XVIII y es atribuida al imaginero canario Luján Pérez. En realidad, la imagen fue antiguamente una Dolorosa, pero después de la llegada de la Piedad en 1950, fue restaurada y reconvertida en una imagen de María Magdalena.
La otra es una imagen de San Juan Evangelista, de autor anónimo, que ha sufrido varias restauraciones hasta alcanzar de nuevo su aspecto original. En 2005 salió por vez primera en procesión, junto a la imagen de la Magdalena, ya que antiguamente no era sacada en procesión. En la foto siguiente pueden verse ambas imágenes flanqueando a La Piedad.
Aspecto frontal del altar del Calvario, con la Piedad, flanqueada por María Magdalena y San Juan
En 1950, con la llegada de la imagen de La Piedad, surgió un problema de espacio y para resolverlo se excavó el Peñón, a fin de obtener la amplitud necesaria para situar el trono en una hornacina. Asimismo, se excavaron dos hornacinas laterales en las que se pudieran albergar las imágenes de la Dolorosa y San Juan Bautista, ya que por entonces estaban siendo custodiadas en casas particulares.
La primera salida procesional de la hermandad con su hábito procesional acompañando a la imagen de la Piedad, que fue conocida popular y cariñosamente entre los vecinos portuenses y muy particularmente por los del Barrio de La Ranilla, como “la Virgen de Juan”, se produjo en 1956.
Procesión de la Virgen de la Piedad, por la calle de San Felipe, a su salida del Calvario. 
Foto de la Hermandad del Calvario
 La primera restauración de la Piedad se llevó a cabo entre los años 1989 y 1990, y fue efectuada por Dª Dácil de la Rosa Vilar y D. Juan Carlos Albadalejo y posteriormente, en 1996, se efectuó una nueva restauración de la imagen de María Magdalena que fue llevada a cabo por Ezequiel de León.
La Piedad saliendo de la Iglesia de San Francisco. Foto de la Hermandad del Calvario
La Piedad por la calle Iriarte. Foto de la Hermandad del Calvario
En 2003 se restauró, por segunda vez, la imagen de San Juan Evangelista, con la clara intención de hacerlo salir en procesión junto a la imagen de María Magdalena, lo que tuvo lugar finalmente en la Semana Santa de 2005, precisamente en el momento en que la Hermandad del Calvario cumplía 50 años, hecho que fue conmemorado con la celebración de una serie de actividades. Finalmente, en 2008 se restauró por segunda vez el grupo escultórico de La Piedad, lo que se llevó a cabo por la empresa Luma Canarias Restauración S. L., restaurándose además la peana, que fue plateada, juntamente con la cruz y los fanales. 

[1]  A. Ruiz Álvarez…
[2]  Anales, p. 240.
[3] El Alcalde Real era D. Domingo Nieves Ravelo, Anales, p. 231.
[4]  Anales, p. 249.
[5]  La calle de la Oposición corresponde con la actual Agustín de Bethencourt.
[6]  Anales, p. 331.
[7]  Anales, p. 288.
[8]  Tenerife y sus seis satélites. O. Stone, p. 447-448 
[9]  Anales, p. 308. 
[10]  Datos tomados de la página Facebook de la Hermandad del Santísimo Cristo del Calvario y la Virgen de la Piedad.



No hay comentarios:

Publicar un comentario